Un día me desperté dos centímetros a la izquierda de mi. Dos centímetros, enteros. Aquel que nunca se ha hallado dos centímetros a la izquierda quizás me tilde de amarillista, exagerado, descocado y hasta aberrante. Pero señor déjeme decirle que hasta que no haya intentado hacerse un café estando dos centímetros a la izquierda entonces debería ciertamente llamarse a hacer un silencio avergonzado. Dos centímetros, cien o mil son iguales cuando de uno habla de agua hirviendo. Pobre de mi cuando intente dar un beso, tamaña decepción, puede usted imaginarse, cuando me encontré aterrizando dos centímetros a la izquierda , y como explicarle a Silvina "amada, es que hoy me hallo dos centímetros a la izquierda", no puede uno esperar más que un bofeton y alejarse como un perro, con cuidado de no estamparse con el marco de la puerta, calculando dos centímetros extra y pasar con sumo cuidado. Ya han pasado dos semanas y la situación se torna cada vez más descabellada, todos los muebles de mi casa han sido corridos un poquito más allá y como me gusta dormir en el borde de la cama si alguien entrase duen mi habitación durante el transcurso de mi siesta diaria me encontrara flotando, dos centímetros hacia la izquierda. Se me ocurrió que quizás un golpe fuerte me devuelva a mi lugar, un golpe bien fuerte que me recomponga las coordenadas físico-espirituales. Nos juntamos con todos los del barrio para el "atropellamiento", se me ocurre que quizás no sea está la mejor idea cuando rugen los motores del camión de un viejo amigo, mientras los más jóvenes chillan emocionados. Pero, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Lo último que veo es un cartel que reza "como conduzco" abalanzándose sobre mi desde la izquierda, y después nada. Hoy desperté en el hospital, poseído por una extraña felicidad, seguro, aunque sin pruebas, de que la maldicion que me aquejaba sería cosa del pasado. Frente a las miradas expectantes de mis seres queridos estire mi mano para acariciar anciano rostro de mi madre. Más mis dedos no hallaron sino aire, porque el atropellamiento funcionó, pero me dejo nuevamente corrido: Tres centímetros a la derecha ¡Enteros!

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Question me like one of your french girls