domingo, 11 de septiembre de 2016

El Fauno

"Te veo tan perdida" murmuraste, sin maldad aunque sin clemencia.

Como una sudestada tus palabras se aferraron a mis tobillos y me arrastraron al centro de un laberinto cuya salida me elude.

La quietud se cierne como un manto sobre un jardín en el que nada respira. Siento mi piel estremecerse, aunque no haya viento. Quizás por eso. Susurros ahogados viajan por los pasadizos y se abren paso entre la hiedra hasta llegar a mí convertidos en niebla.

Lo extraño es que, acá adentro, casi me siento protegida. Allá afuera a veces me daba miedo el cielo.

¿Acaso no será este el laberinto de la piedad? ¿Serán manos invisibles las que construyen este laberinto a mi alrededor para otorgarle un sentido a mi empedernido despropósito?

Arropada en mis cadenas de flores observo las sombras de un mundo terrible y cruel que brama buscando guerra. Pienso que es posible que las personas en la caverna de Platón hayan tejido sus propias cadenas y se aferraran a ellas, como sogas que sostienen a un globo lejos de las espinas.



1 comentario:

  1. Jose muchas de las veces q te leo lo q escribis parece sierto. Como q volcas en tus cuentos toda la tristesa angustia decepcion y fobia que setis. Es asi o te gusta crear tus cuentos con esos estados de angustia y melancolia medio destructiva.

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