lunes, 14 de agosto de 2017

Pero no dañes el aceite ni el vino

El hambre.

La palabra resucita en mi estómago. Olfatea tu rastro; se arrastra por mi garganta, ayudándose de sus veinte patas peludas, se destroza entre mis dientes, vibrando enloquecida. Se retuerce en mi lengua. Mil bocas como heridas abiertas cubren mi cuerpo entero.

La Muerte o El Hambre.

El hambre, soy el hambre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Question me like one of your french girls