La primavera baila en la vereda, como una doncella flirteando con mi espíritu que anhela ir allá a donde no existe otra estación, a dónde las coronas son de flores y el solsticio infinito. Pero, Invierno, ¿que sería de mí sin ti que le has dado color a mis ojos? Que sería de mí sin tu helado corazón de paloma. Que sería de mí sin el invierno que me regaló la melancolía y el frío. Ah primavera, me quedaré tan solo - tan sola - con el anhelo febril por las flores, y los resabios de tu aroma a miel.

Bella imagen. Esperaremos el renacer q nos da la primavera. Volvera la felicidad a nuestros dias.
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